Can Tunis : Un barrio invisible


Can Tunis : Un barrio invisible Preparando un pico

Can Tunis : Un barrio invisible
Preparando un pico

Un reportaje muy crudo pero al mismo tiempo muy real. Un barrio: Can Tunis, una ciudad: Barcelona, azotada por la lacra de la heroína. Can Tunis: Un barrio invisible, para todos aquellos que no quisieron verlo, en cambio para otros Can Tunis era Barcelona, ya que pasaban ahí su vida, solo iban a casa a dormir los que tenían la suerte de tenerla. Por aquel entonces ver a la policía nacional durante todo el dia era algo de lo más normal, 6 y 7 parones diarios, incluso algunos miembros del cuerpo de seguridad pasaban el dia en Can Tunis, y otros barrios con el mismo problema como Las 5 Rosas en Sant Boi del Llobregat, Sant Cosme en el Prat de Llobregat, La Mina en Sant Adriá del Besós, Singuerlín en Santa Coloma de Gramanet, y tantos otros barrios de la Ciudad Condal.

Las imágenes de este video pueden herir tu sensibilidad.

Can Tunis : Un barrio invisible de Obtura.org en Vimeo.

Texto de Lluís Salom, director editorial de l´Agenda de la Imatge (Any VII. nº 23). Barcelona, 1er trimestre 2001.

Por Can Tunis no pasó la Olimpiada del ’92 y sus vecinos nunca ven por allí al alcalde, ni al President Pujol, ni al candidato Maragall en sus habituales periplos; ni siquiera en campaña electoral.

A este barrio, que debe su nombre al mercado de esclavos tunecinos que existió antaño, solo van los yonquis y un pequeño grupo de voluntarios (entre ellos ASUT) que intentan ayudarles. Hundido bajo una vía rápida, al pie del cementerio de Montjuïc, aprisionado por una línea férrea y los silos y tinglados del puerto, Can Tunis es el culo del mundo y, como tal, es invisible para la muy burguesa ciudad de Barcelona; hasta el punto que el polígono Avillar Chamorro solo se atisba brevemente desde el cinturón del litoral circulando en un vehículo alto (camión o furgón). Sin embargo, existe.

El trabajo que presentamos fue encargado por Xavier Vinader y Paco Elvira (UPIFC), respectivamente redactor jefe y editor gráfico de la revista PUBLIC, pero no vio la luz debido a que esta excelente publicación, dedicada al periodismo de investigación, duró lo que un suspiro (6 números entre mayo y octubre de 2000) precisamente por esto: porque era excelente. Desaparecida esta “rara avis” de los medios de comunicación, la dureza del reportaje no encontró acomodo en la prensa al uso. A nosotros nos enorgullece mostrarlo.

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